No estamos programados para ganar

Por: Angello Gonzales – Coach Deportivo especializado en futbolistas.

Un club de Fútbol del Perú va a disputar un torneo internacional, el rival es un equipo de jerarquía de Paraguay y el partido es en Asunción. Finaliza el primer tiempo y el club peruano va ganando 1 a 0. ¿Cómo termina el partido?

Aquella respuesta que damos intuitivamente es el grado de confianza y optimismo que tenemos en el fútbol peruano. La mente como un maravilloso procesador y ante la incertidumbre de una situación desconocida va a tomar el atajo más confiable, la evidencia pasada. Si en tu baúl de recuerdos has visto un club peruano ser superado muchas veces naturalmente la derrota va a aparecer como principal opción.

No estamos programados para el éxito, es una realidad. Si tomamos la vida como modelo, nuestros padres nos enseñaron a comer, a caminar y a leer pero ¿Quién nos enseña a respirar, a pensar, a competir o a ganar? Entonces consideramos que son acciones naturales por la experiencia y ¿Si el problema radica en que no las hacemos bien porque nadie nos enseñó?

Ver a tu equipo perder constantemente genera dolor emocional y es tan igual o más agresivo que el dolor físico. Según el Dr. Manuel Escudero: “El dolor emocional es una experiencia profunda en la que la persona tiene una herida interna que nadie ve, pero que provoca un gran sufrimiento interno, generado a nivel mental sin que exista ningún motivo o lesión física, y en ocasiones mayor que el sufrimiento que provoca un dolor físico”.

Asimismo, el Dr. George Mackerron de la Universidad Sussex en Reino Unido manifestó que es irracional desde la perspectiva emocional seguir a un equipo cuando puede causarme infelicidad a la hora de perder en un partido: “Seguir a un equipo de manera continua, incluso cuando te puede causar mucho más sufrimiento que placer, se ve irracional desde una perspectiva lógica tradicional”, expresó Mackerro.

Vamos a entender el proceso mental actual a través de un ejercicio de secuencia:

  • Ganar – ganar – ganar – empatar – ganar – ganar ¿Qué sigue?
  • Perder – perder – perder – empatar – perder – perder ¿Qué sigue?

Estas respuestas del inconsciente está presentes en el colectivo social y también son parte profunda de la mente del futbolista, el cual está programado para continuar la secuencia a menos que un proceso disruptivo permita un desaprendizaje y reaprendizaje del estímulo – respuesta. Vamos a verlo con otro ejemplo:

  •  Competencia local (Estímulo) – Ganar (Respuesta)
  • Competencia Internacional (Estímulo) – Perder (Respuesta)
  • Partido de local (Estímulo) – Ganar (Respuesta)
  • Partido de visitante (Estímulo) – Ganar o perder según el contexto (Respuesta)

Y así, podemos desafiar los diferentes contextos que se presentan dentro de la competencia de alto rendimiento en el fútbol profesional.

El aprendizaje en el ser humano se genera principalmente por conductas aprendidas del entorno o por imitación y cuando la adaptación a la derrota es tan largo, hay algo que debemos aceptar: No sabemos ganar. Los futbolistas quieren ganar, pero no saben cuál es el camino para lograrlo ni lo que les impide salir de dicho círculo vicioso. Entrenan lo mismo que los rivales, concentran el mismo tiempo, tienen los mismos indicadores de rendimiento pero ganar no está hecho para ellos, así de simple.

Necesitamos con urgencia un nuevo modelo de aprendizaje, desprogramar patrones aprendidos y reprogramar la mente individual y colectiva para el éxito. Necesitamos enseñar a competir y formar en el alto rendimiento para ganar pero, ¿Estamos listos para ello? ¿Queremos un cambio realmente? O preferimos la seguridad de lo conocido, es decir, seguir enseñando a generaciones a perder.

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